La mayoría de los retrasos en producción no nacen en la máquina: nacen en el archivo. Un PDF sin rebase, un texto pegado a la orilla o una fuente que no viajó con el documento obligan a devolver el trabajo, y esa vuelta cuesta días. Esta guía es la lista completa para preparar tu archivo para impresión, en el orden en que conviene revisarla. Si ya leíste nuestras guías de vectores vs píxeles y de CMYK vs RGB, aquí las juntamos con todo lo demás en un solo recorrido.
La especificación en una línea
Esto es lo que pedimos, y es lo mismo que pide cualquier taller serio:
Archivos en formato PDF con guías de corte y doblez, con rebases de 3 mm por lado y con todos sus elementos, incluidas las fotografías, en CMYK a 300 dpi ya a tamaño final. Adicionalmente, convertir todos los textos a curvas o contornos y, en su defecto, entregarnos en una carpeta todas las familias de fuentes utilizadas en el proyecto.
El resto de la guía explica cada punto: qué significa, por qué existe y qué pasa si se ignora.
1. El tamaño: trabaja a escala real
Arma el documento con las medidas finales del impreso, no con una versión reducida "para que pese menos". Una tarjeta se diseña a 9 × 5 cm, no a 4.5 × 2.5 cm para ampliarla después: al escalar, la resolución efectiva de las fotos se derrumba y los grosores de línea se deforman.
La excepción es el gran formato. Una lona de 3 × 2 metros puede armarse a escala 1:10 siempre que lo avises y mantengas la proporción exacta; en ese caso ajustamos la resolución al tamaño real. Si tienes duda, pregúntanos antes de empezar: cambiar la escala a medio camino implica rehacer el archivo.
2. Rebase de 3 mm: por qué existe

El rebase (o sangrado) es la porción de imagen que se extiende más allá de la línea de corte y que va a desaparecer. Suena absurdo imprimir algo que se tira, hasta que entiendes el proceso: las hojas se cortan en paquetes de cientos y la cuchilla tiene una tolerancia natural de movimiento. Si el fondo termina justo en el corte, cualquier desviación de medio milímetro deja un filo blanco en la orilla, y ese defecto no se puede arreglar después.
Nuestra especificación es 3 mm por lado. Aplica a todo lo que llegue al borde: fondos de color, fotografías, plastas, franjas. Si tu diseño tiene un marco blanco alrededor, no necesitas rebase en esa zona, pero sí conviene dejarlo por si el marco no queda perfectamente simétrico al cortar.
3. Margen de seguridad: lo que nunca debe acercarse al filo
Es el espejo del rebase, hacia adentro. Textos, logotipos, teléfonos, folios y cualquier dato que deba leerse completo se mantienen a por lo menos 4 mm hacia adentro de la línea de corte. La misma tolerancia que puede dejar un filo blanco también puede comerse la última letra de tu correo.
En piezas con doblez o con corte a figura conviene ser más generoso todavía. Un texto a 2 mm del borde de una etiqueta circular se ve mal aunque el corte haya salido dentro de tolerancia: el ojo detecta de inmediato algo que "roza" la orilla.
4. Resolución: 300 dpi al tamaño final
Las fotografías y cualquier elemento de píxeles deben tener 300 dpi medidos sobre el tamaño en que se van a imprimir. No sobre el archivo original pequeño: si tomas una imagen de 300 dpi que mide 3 cm y la estiras a 30, ya no tienes 300 dpi, tienes 30.
Dos reglas que ahorran disgustos:
- Subir el valor de dpi en un programa no agrega detalle. Reparte los mismos píxeles de otra forma. Lo que no está en el archivo no existe.
- No tomes imágenes de una página web ni de redes sociales. Están optimizadas para pantalla, normalmente a 72 dpi, y además suelen tener derechos de autor. Pide siempre el original al fotógrafo o a la marca.
Logotipos, textos, íconos y líneas de corte son otra historia: esos van en vector, no en píxeles, y por eso no tienen resolución que cuidar. Lo explicamos a fondo en la guía de vectores vs píxeles.
5. Color: todo en CMYK
Convierte el documento y cada imagen colocada a CMYK antes de exportar. Si el documento está en CMYK pero las fotos siguen en RGB, la conversión ocurre al generar el PDF y tú no la ves: el resultado impreso puede tener tonos que nunca aprobaste.
Dos detalles que causan la mayoría de los reprocesos de color:
- Textos y líneas finas en negro puro (K 100 %), nunca en negro de cuatro tintas. Una sola placa no se desalinea; cuatro sí, y un texto pequeño aparece con halos de color.
- Colores de marca en Pantone. Si tu identidad depende de un tono exacto, declara el Pantone en el archivo y menciónalo en la cotización, en lugar de dejarlo como un valor aproximado en CMYK.
El porqué de todo esto está en la guía de CMYK vs RGB.
6. Tipografías: a curvas o en carpeta

Una fuente que no viaja con el archivo se sustituye por otra al abrirlo en otra computadora, y el diseño cambia sin que nadie lo note hasta que está impreso. Hay dos formas de evitarlo y con una basta:
- Convertir los textos a curvas o contornos. Las letras dejan de ser texto y se vuelven formas: ninguna computadora puede sustituirlas. Es lo más seguro. Guarda siempre una copia editable antes de convertir, porque después ya no se puede corregir una coma.
- Entregar las fuentes en una carpeta junto al archivo, con todas las familias y variantes usadas. Esta opción conserva el texto vivo, y eso nos permite corregirte un dato o ajustar un tamaño antes de imprimir sin devolverte el archivo.
7. Líneas de corte, doblez y suaje

Si tu pieza lleva cortes especiales, dobleces o una silueta propia, esas líneas se entregan como trazos vectoriales en una capa aparte, claramente identificada y marcada como no imprimible. Nunca dibujadas encima del arte como un elemento gráfico más, porque entonces se imprimen.
Cuando la pieza tiene troquel, lo mejor es que nos lo pidas antes de diseñar y armes el arte encima de él. Sin el troquel a la vista es imposible saber qué parte del diseño cae en una solapa, cuál se dobla y cuál queda oculta al pegar. Es el error más caro en folders, cajas y carpetas.
Un punto que casi nadie considera: las zonas de pegado no deben llevar laminado ni barniz, porque el adhesivo no agarra sobre esas superficies. Nosotros las reservamos en producción, pero conviene que no coloques ahí elementos gráficos importantes.
8. El PDF: cómo exportarlo
El PDF es el formato de entrega porque empaqueta todo en un solo archivo estable: vectores, imágenes, color y, si así lo eliges, las fuentes incrustadas. Al exportar:
- Elige un preset de alta calidad o de impresión, no uno de web ni de pantalla.
- Activa marcas de recorte y el sangrado de 3 mm en las opciones de marcas y sangrado.
- Confirma que la conversión de color se quede en CMYK y no vuelva a RGB.
- No comprimas las imágenes por debajo de 300 dpi para "hacerlo más ligero". Si el archivo pesa mucho, mándalo por Drive o WeTransfer.
- Una página por cara, en orden. Si tu pieza es de dos caras, manda dos páginas, no dos archivos sueltos con nombres ambiguos.
9. Antes de mandarlo: la revisión de cinco minutos
Abre el PDF exportado, no el archivo de diseño, y revisa:
- Zoom al 800 % en el logo y en un texto: los bordes deben verse lisos. Si hay escalones, algo quedó en píxeles.
- Mide la página. Debe dar el tamaño final más los 3 mm de rebase por lado.
- Busca textos cerca del filo. Cualquiera a menos de 4 mm del corte, adentro.
- Revisa la ortografía y los datos. Teléfono, correo, dirección, RFC. Que lo lea alguien que no diseñó la pieza: el autor ya no ve sus propios errores.
- Confirma cuántas piezas y de qué medida corresponden a ese archivo, y dilo en el correo o el mensaje.
Ese último punto vale oro. Un archivo que llega con el texto "adjunto el arte" y nada más siempre genera una ida y vuelta de preguntas.
Tabla: especificación por tipo de pieza
| Elemento | Qué pedimos | Qué pasa si falta |
|---|---|---|
| Formato | PDF con guías de corte y doblez | Archivos que se abren distinto en cada equipo |
| Rebase | 3 mm por lado en todo lo que llega al borde | Filo blanco en la orilla al refinar |
| Margen de seguridad | 4 mm hacia adentro para textos y datos | Textos cortados o pegados al filo |
| Resolución de imágenes | 300 dpi a tamaño final | Fotos borrosas o pixeleadas |
| Color | CMYK en documento e imágenes | Colores que cambian sin que los apruebes |
| Negro de textos | K 100 % | Halos de color alrededor de las letras |
| Tipografías | Curvas, o carpeta con las familias | Fuentes sustituidas y diseño alterado |
| Cortes y dobleces | Trazo vectorial en capa aparte | Líneas impresas sobre el arte |
| Logotipos y textos | Vector, no imagen | Bordes escalonados al ampliar |
Si no diseñas tú
No todos los proyectos llegan con un archivo listo, y no pasa nada:
- Diseñaste en Canva: usa la opción "Compartir diseño" con nuestro usuario PRO info@imprimetusideas.com. Nosotros lo descargamos en vectores, que es la mejor resolución posible, y revisamos rebase, márgenes y color antes de producir.
- Tienes el archivo editable de un diseñador: mándalo como PDF nativo de Illustrator o CorelDRAW. Si algo necesita ajuste (tamaño de letra, tracking, interlineado, reacomodo, márgenes), lo hacemos nosotros sin devolvértelo.
- Solo tienes un logo en JPG: lo vectorizamos. Tiene un costo según lo elaborado del logo y se entrega de un día para otro, y te queda un archivo que sirve para todo lo que imprimas después.
- No tienes nada: ofrecemos formación y adecuación de archivos con el material que nos des, y también diseño completo. Ambos se cotizan por proyecto según el alcance.
- Word o PowerPoint: no funcionan como archivo de impresión. Trabajan en RGB, sin rebase y con las fuentes sin incrustar. Sirven como referencia para rehacer la pieza, no como original.
Antes de producir siempre hay un montaje
Ningún trabajo entra a máquina sin que lo autorices. Te enviamos un montaje digital con la pieza armada para que revises textos, medidas y acomodo. Ese montaje se ve en tu pantalla, así que sirve para todo menos para juzgar color con precisión; cuando el color es crítico ofrecemos una prueba impresa con cargo adicional para trabajos en CMYK.
Revisa el montaje con calma. Una vez autorizada la producción, la pieza es personalizada bajo pedido y no admite cambios ni cancelación.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto rebase necesito exactamente?
Tres milímetros por lado. Es decir, un archivo de tarjeta de 9 × 5 cm se entrega como una página de 9.6 × 5.6 cm, con el fondo extendido hasta el borde de esa página y la línea de corte marcada en la medida final.
¿Puedo mandar el archivo en JPG si está a 300 dpi?
Para una foto que va dentro de un diseño, sí. Como archivo final de la pieza, no lo recomendamos: un JPG aplana todo, no conserva líneas de corte, no permite textos en negro puro ni ajustes, y los textos pierden nitidez frente a un vector. El formato de entrega es PDF.
¿Qué hago si mi archivo pesa demasiado para el correo?
Súbelo a Google Drive, Dropbox o WeTransfer y mándanos la liga. Nunca reduzcas la calidad para que quepa en un correo: es preferible un archivo de 200 MB bien hecho que uno de 2 MB comprimido. Tampoco lo mandes como imagen por WhatsApp, porque la aplicación lo comprime; si usas WhatsApp, envíalo como documento.
¿Ustedes revisan el archivo antes de imprimir?
Sí. Revisamos rebase, márgenes, resolución, color y fuentes antes de producir, y te avisamos si algo no cumple. Si el archivo es editable, muchos ajustes los resolvemos nosotros en el momento; si falta información que solo tú tienes, te la pedimos antes de continuar.
¿Aplican las mismas reglas para gran formato?
Las de color, vector y fuentes sí. La resolución cambia: una lona se ve a metros de distancia y se trabaja con menos dpi en proporción a su tamaño, y muchas veces conviene armar el archivo a escala. Consúltanos el caso concreto antes de preparar el arte.
¿Prefieres que lo revisemos nosotros?
Mándanos tu archivo y te decimos en el mismo día si está listo para producción, qué le falta y si conviene que hagamos el ajuste. Es una revisión gratuita que evita el reproceso más caro: un tiraje completo con un error que se veía venir.
Escríbenos por WhatsApp al +52 55 6784 2478 o déjanos tus datos en contacto.